Blog original de una francochilena que vive en París.
Test ADN, la chasse aux immigrés. Ayer el senado rechazó el proyecto que pretendía obligar a los inmigrados a someterse a un test genético para probar la paternidad y entrar a Francia. Escuchaba por la radio a eruditos de genética, sociólogos hablar sobre lo absurdo y racista de las medidas a las que se quieren llegar.
Luego conversaba con un francés quién estaba de acuerdo, ya que muchas personas hacían pasar por hijos suyos a todo el mundo y entraban 10 niños de una sola vez. Ahí me imaginaba a los chilenos pillos clonando certificados de nacimiento, como hacen con las tarjetas bancarias, pero no, los chilenos inmigrados son muy pocos y no tienen muchos hijos. Esta ley está orientada a frenar la inmigración de gente de ciertos continentes.
Luego pensaba en los amigos ruandeses tutsis que tenemos, quienes escapando del genocidio trajeron a una sobrina huérfana quién es una hija más para ellos. La familia humana no siempre posee un lazo genético, decía un sociólogo y es cierto.
Por suerte se rechazó el proyecto, pero no sé adonde vamos a llegar.
El sábado pasado murió una china sin papeles que se defenestró, cayó desde la ventana de un departamento escapando de la policía. No la iban a deportar, buscaban al dueño del departamento y la china pensó que venían por ella. Los policías son motivados a capturar gente sin papeles y las prefecturas tienen verdaderos límites para dar cartas de sejour. Hay una meta para bajar la inmigración.
Estos últimos días hemos escuchado acerca de la verdadera cacería que tenemos en Francia, inevitablemente pienso en aquellas personas sin papeles que conocemos y la angustia con la que deben vivir. Todos los días escuchamos hablar de los ilegales en la televisión, como si hablaran de números, de cosas. Voilà el país de la libertad, la igualdad y la fraternidad.